Viernes
Bueno, ya está.
El lunes el último día que estoy sola en la oficina y me libero. No he parado de trabajar y por la noche me costaba dormir un montón, he estado durmiendome a las 2:30 y despertándome a las 7:30, para colmo me cruzaba con j. por el pasillo que esta semana ha estado de noche. Después de comer se me cerraban los ojos y cuando llegaba a casa a la noche j. se iba a trabajar, así que nos hemos estado saludando en la cocina rápidamente y nada más.
Le he echado de menos...
Eder me hace muchísima compañía, es alucinante. No paro de hablarle y jugar con él tirada en el suelo, o se duerme con la cabeza en las piernas mientras estoy en el sofá.
Hoy he comido con la abuela, como todos los viernes. Qué mujer! Casi todas las semanas son las mismas conversaciones: Qué bien cocina y qué limpio es Karlos Arguiñano, pero qué recetas tan económicas prepara! o he limpiado en casa de tu madre esas cortinas y he comprado unas nuevas, mira lo que he hecho, mira cómo he limpiado esos cristales, Maria Angeles (la señora que limpiaba antes la casa) estuvo aquí tres años y no lo hizo nunca... yo le sigo el rollo encantada, porque le gusta muchísimo que le digas qué limpia tiene la casa y que le preguntes cómo prepara el arroz, pero hoy estaba cansada y casi ni le he hablado, y luego cuando he entrado en la oficina me he sentido culpable y le he vuelto a llamar para decirle que el berdel al horno estaba muy bueno! he limpiado mi conciencia y ella se ha quedado contenta.
El lunes comienzo ya en la otra oficina. Me encontré con S. y me dijo que me llamaría, estaba bastante más tranquila y suave, a ver si esta es la buena... Me he sentido algo mareada, me llamaban, iba, me cancelaban la quedada, ahora si, ahora no. Joder! mi tiempo es importante.
Mañana hay mercado en el barrio. Así que seguro que tocan unos zuritos antes de comer y cae una siesta de pijama y manta.
No paro de bostezar. Me voy a sobar como una campeona.


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